Acerca del V Congreso
Las afirmaciones y comentarios que hemos escuchado, visto y/o leído cerca del desarrollo y conclusiones del V Congreso de nuestro Partido dan para la polémica y deja, a lo menos, numerosas dudas acerca de lo que en realidad se esperaba de él.
“La política es sin llorar” señalaba un conspicuo representante de la derecha. “La política no es para ingenuos” diría otro personaje de la fauna política. Todo eso es cierto, aunque podemos sacar lecciones de los acontecimientos vividos.
Cuando parte la idea y el desarrollo del V Congreso muchos creímos en la letra del discurso y no fuimos capaces de vislumbrar lo que otros veían. Pero los porfiados hechos se encargaron de echar por tierra esas ideas.
La realización, en las comunas y núcleos funcionales, de actividades de Congreso lo mas acotadas posibles, que se pudieran mencionar para enumerar acciones pero que no tuviese un efecto distinto a lo que los “encargados” deseaban, fue el punto de partida. La realización de reuniones de análisis con un auditorio “controlado” y conclusiones acordes con lo anterior fueron preparando el camino que debía culminar con la seguridad de que lo que se estaba amarrando no se desatara en el evento cumbre de este Congreso. Había, entonces, que controlar a los representantes de las bases del Partido.
Los representantes de los Frentes y Departamentos del Partido aparecieron en los listados. ¿Cómo se generaron? No se sabe.
Pero el Consejo Nacional del Partido no quería esos amarres y decidió, consecuente con el lema de la campaña de la actual Directiva del Partido de “un militante, un voto”, obligar la elección de los representantes de la base territorial del Partido. Esa decisión obligaría a los dirigentes del Partido a socializar las propuestas a ser consideradas entre los militantes y dejar en sus manos el nombramiento de la mayoría de los Congresales.
Los operadores de siempre, los candidatos permanentes, los funcionarios “de confianza” que ocupan cargos en las distintas reparticiones públicas se alertaron: “Se podía desordenar el naipe”, “
No debía haber elecciones.
Acuerdos “transversales” entre los distintos operadores sepultaron la medida. “No hay tiempo” se dijo, "los militantes no saben de que se trata” (sin considerar que llevábamos mas de un año en el proceso, claro que ellos mismos habían evitado que la base se involucrara).
Había que ser “eficientes” y la solución llegó con el acuerdo de las distintas “sensibilidades” para designar a los militantes que ellos señalaron como los más “adecuados”. Obviamente respetando la cuota respectiva de
Algunos esperamos que los Tribunales del Partido tomaran medidas de oficio contra ese atropello, pero no fue así. Otros denunciamos esta irregularidad y la respuesta, hasta el momento, es el silencio.
El resultado de todo esto está a la vista: Un Partido que no tiene nada claro, con Principios cada vez más diluidos y a merced de nuestros “socios” en la mantención del Poder.
Los Operadores sonríen pues con un poco de maquillaje y con la inoperancia de
Al final de todo esto Chile tendrá que seguir esperando pues éstos no eran los que tenían que venir.
Dr. Braulio Contador
Militante de Peñaflor








