viernes, 1 de abril de 2011

Nobleza Obliga

Exitoso Encuentro sobre Twitter y Redes Sociales para la Participación Política en el PDC (@PDC_Chile)


Como todo un éxito fue calificado por los organizadores y asistentes el evento "#140PDC" que congregó a diversas figuras del ámbito político nacional. La organización del evento estuvo a cargo de Ricardo Sánchez (@sanchez_cl), Carlos Espinoza (@yankypdc), Paulo Donoso (@paulotenino), Héctor Escobar (@hectorescobarg), Itzia Fabio (@ichitta), Vivian Lee (@vivianleem), Pilar Mallea (@donde_fluir) y Cristian Morales (@chasscon). Por el área técnica, encargados de la transmisión on-line, estuvieron Andrés Aguilera (@andresaguilera) y Matias Hermosilla (@matias_hermo).

Los expositores con los que contó #140pdc fueron Laura Albornoz (VicePresidenta Nacional PDC @lauralbornoz), Nelson Ávila (Ex Senador de la República @nelsonavila), Sebastián Binfa (Director Revista Cáñamo, @canamo), Moisés Cañulef (Agrupación Mapuche We Kuyen, @mco_weichafe), Carlos Correa (WebManager www.iglesia.cl, @carloscorrea) y Carolina Leitao, Concejala de Providencia (@carolinaleitao). También expusieron Miguel Paz (Subdirector de www.elmostrador.cl, @miguelpaz), Patricio Reinoso (Representante www.cambio21.cl, @patoreinoso), Tomás Jocelyn-Holt (VicePresidente Internacional Demócrata Cristiana, @tjholt), Álvaro Castañón (Director de www.politicarock.cl, @a_castanon) y Felipe Heusser (Presidente Ejecutivo de www.votainteligente.cl, @fheusser). En la sección final del encuentro participaron Itzia Fabio (militante DC de Punta Arenas, @ichita), Pedro Cisternas (militante DC de Concepción, @pedrocisternaso), Edmundo Bustos (militante DC de Valparaíso, @edmundobustos).

El evento, que reunió a twitteros de diversas partes de nuestro país, comenzó a las 11:30 de la mañana y fue transmitido en directo por internet. La señal de video fue seguida por cientos de personas y el 'Hash tag' "#140PDC" se convirtió en 'Trending Topic' (uno de los temas más comentados del día sábado en Twitter). El equipo de @140PDC junto al equipo Digital del PDC señalaron estar orgullosos de la iniciativa, recalcando la importancia de compartir información y de mantener una presencia constante en la red, por lo que descartan que este sea el primer y último evento de este tipo pues próximamente se coordinarán nuevas iniciativas. Además, el evento fue considerablemente aplaudido por diversas figuras públicas, como el periodista y conductor de CNN Chile, Christian Pino (quien invitó a Moisés Cañulef a una entrevista que se realizará el martes 29 en su programa 'CNN en Alerta').

La organización del evento recibió muchos saludos como por ejemplo el del Presidente de la Democracia Cristiana y Senador por la V Región Cordillera Ignacio Walker, del diputado Gabriel Ascencio, del Alcalde de Peñalolén Claudio Orrego y su par de Maipú Alberto Undurraga, entre otros.

PD: Esta nota, por un error accidental fue eliminada del sistema junto a los comentarios y a toda la información relacionada. Al percatarnos del error se repuso de inmediato la noticia. Sin embargo, lamentablemente no se volvieron a publicar los comentarios registrados con anterioridad. Es por ello que, junto con las correspondientes excusas, invitamos a tod@s quienes habían escrito sus aportes a incorporarlos nuevamente en esta noticia.

miércoles, 30 de marzo de 2011

ACADEMIA SUPERIOR DE FORMACIÓN POLÍTICA 2011

El Centro Democracia y Comunidad CDC convoca a postular a la Academia Superior de Formación Política dirigida a líderes jóvenes (mujeres y hombres) que sean actores sociales y políticos en sus respectivas localidades.

El CDC pone a disposición de los interesados un espacio para la reflexión desde la práctica social y política de los potenciales participantes. Si bien la Escuela sugiere una dimensión eminentemente teórica busca potenciar la reflexión para la acción.

Centro Democracia y Comunidad

El Centro Democracia y Comunidad (CDC) es una respuesta a la nueva época que vivimos. Una época en la que como sociedad nos enfrentamos a temas nuevos, distintos.

Una época marcada por el individualismo, las incertezas de un mundo globalizado, un entorno que se hace más competitivo, con un mundo laboral sujeto a modificaciones, una sociedad del conocimiento e información hipertecnologizada, que no siempre está al alcance de todos y tiene como centro de acción la dignidad del ser humano.

Es una época que, por lo mismo, torna aún más fuerte y vigente el pensamiento humanista cristiano. En Chile queremos avanzar hacia un “desarrollo humano”, un desarrollo que ponga a la persona en el centro de su preocupación, un desarrollo donde incrementemos las capacidades y opciones de las personas y comunidades de modo que éstas puedan llevar adelante la vida que desean.

Tenemos el propósito de promover el desarrollo, investigación y difusión del pensamiento humanista cristiano en Chile y la Región.

Este proceso busca generar en Chile un referente que aporte conocimiento y debate sobre los temas que nos parecen fundamentales para la organización de la sociedad desde la oposición, así como planteamientos e ideas que permitan avanzar hacia un desarrollo que asegure “Más Bienestar, Oportunidades y Participación para Todos”.

Nuestra meta es la construcción de un “nuevo orden social” sustentado en los valores de la sociedad humanista cristiana.

lunes, 28 de marzo de 2011

Carta abierta de laicos y laicas de la Iglesia

Somos un grupo de mujeres y hombres cristianos católicos. Animados por la fe, queremos compartir la experiencia del Evangelio encarnado en Jesús, que es capaz de transformar nuestras relaciones, nuestra vida cotidiana y nuestra sociedad. Es desde esta convicción que escribimos esta Carta.

Como laicas y laicos, insertos en contextos sociales, culturales y laborales diversos, sentimos la necesidad de expresar públicamente nuestra opinión e invitar al diálogo. Desde esta diversidad es que hemos escogido algunos temas que creemos son más relevantes para reflexionar y compartir. La elección de estos no pretende acotar la discusión sino más bien iniciarla, para luego avanzar y profundizar.

Al mirar el país y nuestra iglesia nos desafían especialmente:

  • 1. Las múltiples fracturas sociales que sufre nuestra sociedad. Ellas son una herida abierta que afecta la esencia de nuestra identidad. Existen diversas formas de exclusión que alimentamos todos los días, con políticas de Estado ineficaces y con estilos de vida centrados en el propio bienestar. Nos desafía la profunda estratificación y desigualdad de nuestras ciudades, creemos que el mercado por sí solo no es capaz de generar una convivencia que asegure el acceso justo a las oportunidades, con lo que margina a miles de familias en Chile. Nos duele la poca conciencia y la falta de voluntad pública y privada en los procesos de justicia y equidad.
  • 2. La desigualdad de nuestro sistema educativo y el poco diálogo respecto al rol de la educación y sobre qué entendemos por calidad educativa. A través de nuestras escuelas debiésemos asegurar el máximo desarrollo integral de las potencialidades de todas las personas. Luchamos por una educación donde la calidad y la equidad sean inseparables, que sea un medio estratégico para el cambio social. Jesús nos invita a la construcción, entre todos y todas, de una sociedad que no sepa de diferencias de clase social y esto debe concretarse en una escuela.
  • 3. La necesidad de comprender el valor de nuestra diversidad, en consonancia con Dios que es Uno y Trino. A los pueblos originarios, con quienes compartimos tierra y tiempo en la historia, les pedimos perdón por tantos años de tan ligera y efímera preocupación, de indiferencia y abuso reiterado. Quisiéramos encontrar en conjunto caminos de reconocimiento de derechos colectivos y de aportar a la cultura desde un intercambio enriquecedor y continuo.
  • 4. La realidad de los inmigrantes en nuestro país. Quisiéramos que sintieran esta tierra como su tierra y a sus habitantes, como sus hermanos. Que juntos, chilenos y extranjeros, trabajemos para lograr una sociedad más justa y humana. Queremos expresar nuestra vergüenza social por todas las veces que se han sentido rechazados o discriminados por su origen o procedencia. Como sociedad, y tras doscientos años de independencia, no hemos sabido entender ni encarnar con coherencia lo positivo de la interculturalidad. Somos un país joven, tenemos mucho que aprender en este sentido y, para este desafío, contamos con ustedes.
  • 5. El trato que damos a quienes han cometido delito y las condiciones de vida de quienes se encuentran en las cárceles. Creemos firmemente que el problema no es sólo de algunos sino que nos atañe a todos quienes convivimos en sociedad. Las desigualdades sociales y la brecha económica se agudizan entre nosotros y nos hacen cada vez más difícil reconocer en el otro a una persona, un hermano, y no un enemigo. Nos sentimos invitados a transformar nuestras estructuras, haciéndolas más humanas, inclusivas y justas. Queremos encarnar el Evangelio acompañando a quienes se encuentran en las cárceles. Y también demandamos para ellos condiciones de vida dignas que respeten sus derechos humanos. Nos hace falta creer en la rehabilitación y trabajar por ella, buscando especialmente la reinserción social de quienes delinquieron siendo jóvenes.
  • 6. Ciertos aspectos de la actual organización eclesial, sobre todo los referidos al manejo del poder. Nos avergüenzan pues permiten y protegen abusos de diverso tipo (por ejemplo: de conciencia y de carácter sexual). Vemos urgente la necesidad de renovarla. Nos duele en especial el sufrimiento de aquellas personas que han sido víctimas de abusos sexuales por parte de miembros de la jerarquía de la Iglesia. Quisiéramos dar pasos hacia un proceso de mayor participación y transparencia eclesial que permita prevenir futuros abusos y reparar el daño causado.
  • 7. La situación de exclusión que muchos sienten dentro de la Iglesia. Sabemos de la confusión de directrices y criterios pastorales en muchas de nuestras parroquias y comunidades respecto de quienes se han divorciado. Esto dificulta aun más el sentido de pertenencia y las posibilidades de construir comunidad. Conocemos el dolor que conlleva el divorcio. En ningún caso es motivo para ser marginado, todo lo contrario: es lugar y momento para ser acompañado fraternalmente. Reciban nuestra palabra de solidaridad y, desde nuestra vulnerabilidad compartida, los animamos a construir juntos una Iglesia más acogedora y consciente de la propia fragilidad.
  • 8. La falta de aceptación e intolerancia hacia distintas maneras de ser, sentir y hacer. Esto nos ha hecho parte de una historia de exclusión y rechazo hacia quienes consideramos “distintos”. Nuestras hermanas y hermanos homosexuales lo han pasado especialmente mal con esto. Muchas veces nuestros pastores hacen declaraciones que no representan el sentir de toda la Iglesia. Declaraciones que consideramos -a lo menos- poco afortunadas. A ellas se suman las de hombres y mujeres laicos hechas sin considerar el dolor que suponen sus palabras y actitudes. Caemos en ofensas que agravan las dificultades para desenvolverse en nuestra sociedad y el prejuicio con el que otros les ven. Quisiéramos iniciar un proceso de acercamiento y abrir un diálogo sobre sus deseos y peticiones.
  • 9. El distanciamiento respecto a quienes profesan otras creencias religiosas: judíos, cristianos evangélicos pentecostales, luteranos, musulmanes, protestantes, budistas, etc. Y también con quienes se declaran ateos o agnósticos. Es necesario profundizar el diálogo y la acogida mutua, con más cariño y apertura -sin excluir a nadie- para construir juntos una sociedad en la que todos nos sintamos cómodos, representados de alguna forma y donde nadie se imponga mediante el poder o la fuerza.

Como laicos hemos vivido distintos modos de ser Iglesia, algunos lamentablemente centrados en el poder autoritario, el miedo y la culpa. Sin embargo, también hemos tenido la fortuna de experimentar la pertenencia a una Iglesia en camino de aprendizaje y renovación, que no teme ni recrimina las diversas búsquedas espirituales, de trascendencia y autoconocimiento que son propias del ser humano y que se dan dentro y fuera de ella. Esto nos anima a ser Iglesia con otros, desde la libertad y agradeciendo ser hijos e hijas amados por Dios.

Queremos compartir con ustedes qué significa para nosotros ser Iglesia, extendiendo una invitación a todo hombre y mujer que se identifique con esta Carta para que haga propias estas palabras.

Buscamos:

  • 1. Vivir la vocación laical, por medio del seguimiento de Cristo, aceptando su invitación a vivir y construir el Reino de Dios en la tierra y llamando a otros a hacerse parte. No hay alegría más grande que descubrir la persona de Jesucristo y la constante novedad de su mensaje. El Evangelio nos interpela, es una buena noticia en la vida de cada uno y de cada una.
  • 2. La gratuidad como camino de entrega a los demás y las bienaventuranzas como criterios de vida. Creemos que al ser honestos recipientes de lo que el Evangelio propone nos transformamos en medios para transmitir la buena nueva que Jesús trajo al mundo. Creemos en una fe adulta, que no teme cuestionarse y llenarse de preguntas para responderlas con cariño y paciencia.
  • 3. Que el Evangelio sea el camino para construir una sociedad como Cristo la soñó y nosotros la queremos: justa, cariñosa, participativa y sustentable; no imponiéndola, sino deseándola y trabajando por ella. Es por eso que apostamos por políticas públicas y estilos de vida que promuevan la integración de nuestros barrios y de los espacios públicos y que velen por condiciones de vida dignas para todos.
  • 4. Gozar de lo comunitario. En la comunidad habita el espíritu de Cristo y se forja el Reino de Dios. Promovemos relaciones humanas comunitarias, espacios donde hacernos vulnerables sin miedo y donde poder compartir la vida, crecer con otros y construir un mundo más humano. La creación no ocurrió una sola vez hace miles de años, la creación es responsabilidad de todos y nos pertenece a todos. Tenemos el deber de crear lo mejor, lo más bello, lo más justo y lo más solidario. Esta creación debe tener un sello comunitario y una escala humana. Se lo merecen quienes vendrán luego.
  • 5. Acompañar a quienes sufren es una prioridad de nuestra misión. Desde el dolor experimentado por Cristo en la incomprensión, la persecución, la pobreza y la exclusión del sistema religioso y social en el que vivió es que podemos transmitir entendimiento y esperanza, porque creemos que la resurrección tiene la última palabra.
  • 6. Luchar con mayor fuerza y determinación contra las causas de la exclusión y el dolor. Los que sufren por causa de otros no pueden seguir esperando. Como Iglesia debemos proponer formas de cambio y desarrollo social y, al mismo tiempo, estar atentos a denunciar toda forma de exclusión.
  • 7. Agradecer la sexualidad, que es un regalo de Dios, y vivirla con madurez y discernimiento. Cada pareja -para disfrutar su vida sexual- debe poder usar la libertad y el amor como criterios para decidir. Agradecemos a la ciencia por proporcionarnos métodos que nos permiten manifestarnos el amor de manera más libre y responsable.
  • 8. Hacer de la familia un lugar privilegiado para el crecimiento en la fe y la vivencia del amor, en particular hacia los más vulnerables. Creemos en la familia, en las diferentes formas que pueda tomar, como un espacio donde somos desafiados a vivir la gratuidad y la generosidad y donde nos hacemos más humanos.
  • 9. Una Iglesia acogedora, que invite a todos y todas a renovarla. Una Iglesia participativa, desde las bases, que se construye en todos los lugares, trasciende el templo y cruza fronteras. Una Iglesia jerárquica menos monárquica y más democrática, con mayor participación laical.
  • 10. Una Iglesia con un mayor protagonismo de las mujeres en la toma de decisiones estructurales, en las directrices pastorales, en los pronunciamientos públicos y en su conducción. Creemos que en estos aspectos se ha perdido y ocultado la mirada femenina y su riqueza, aún cuando todos hemos sido testigos de la presencia fiel de muchas mujeres que han tenido un protagonismo silente. Sin embargo, han sido ellas las que han sostenido, alimentado y fortalecido las comunidades eclesiales por medio del testimonio, la catequesis, el liderazgo en los consejos parroquiales y las acciones apostólicas.

Experimentamos la dicha de ser cristianos y cristianas y la alegría de transmitir esa dicha. Acogemos la invitación que Jesús nos hace a seguirlo gratuitamente y a entregarnos a los demás para encontrar la felicidad. Profesamos un “optimismo insatisfecho”: optimismo porque creemos en el ser humano, así como Jesús creyó en el Hombre y la Mujer y en sus posibilidades de transformación, pero insatisfecho porque hay muchos entre nosotros y nosotras que sufren injusticias y viven con dolor.

Esperamos que esta Carta sea bien acogida. Nos mueve la esperanza de abrir espacios de diálogo para construir una sociedad más humana y para renovar la invitación a ser iglesia, desde el profundo amor que sentimos por ella.

Redactada en Santiago de Chile, marzo de 2011.


Si quieres adherir a esta Carta pueden escribir a iglesiaentretodos@gmail.com, manifestándolo y firmando con tu nombre y dos apellidos. Así podrá aparecer tu nombre en la lista que viene a continuación y contactarte por mail para informarte de los pasos a seguir.


Publicada en: http://iglesiaentretodos.blogspot.com/

jueves, 24 de marzo de 2011

PROGRAMA DE LA JUNTA TWITTER Y REDES SOCIALES @140PDC


10:30 Acreditación.

11:00 Política en 140 caracteres: entre el diálogo y la barra brava”.

Conversación con líderes políticos nacionales, respecto de las ventajas y limitaciones de las redes sociales. Sus experiencias, consejos y proyecciones para expandir sus ideas y su eventual relevancia en una plataforma electoral.

Expositores: Laura Albornoz (VicePresidenta Nacional PDC, Claudio Orrego (VicePresidente Nacional PDC), Nelson Ávila (Ex Senador de la República).

11:45 Break.

12:00 La ciudadanía en línea: Los temas en profundidad”.

Conversación con representantes de organizaciones ciudadanas que han utilizado las redes sociales para dar a conocer sus intereses, denuncias y aumentar su respaldo en la opinión pública.

Expositores: Sebastián Binfa (Director Revista Cáñamo, @canamo), Moisés Cañulef (Agrupación Mapuche We Kuyen, @mco_weichafe), Carlos Correa (Manager www.iglesia.cl, @carloscorrea).

12:45 Break.

14:00 Medios de Comunicación + Redes Sociales: ¿el Editor somos todos?”.

Conversación con miembros de medios de comunicación acerca del derribo de los monopolios informativos, de la entrega de noticias que no se publican por las empresas periodísticas tradicionales y del alcance de los “reportuiteros”.

Expositores: Miguel Paz (Subdirector de www.elmostrador.cl, @miguelpaz), Patricio Reinoso (Representante www.cambio21.cl, @patoreinoso), Tomás Jocelyn-Holt (VicePresidente Internacional Demócrata Cristiana, @tjholt), Álvaro Castañón (Director de www.politicarock.cl, @a_castanon), Felipe Heusser (Presidente Ejecutivo de www.votainteligente.cl, @fheusser).

14:45 Break.

15:00 El mensaje humanista cristiano en las Comunas, a través de las redes sociales”.

Conversación con militantes del PDC, de distintos lugares de Chile, acerca de la construcción de un PDC Digital, más participativo, transparente y activo, con más espacio para entregar el mensaje humanista cristiano, y sus experiencias al utilizar estas herramientas para dar a conocer realidades regionales al resto del país.

Expositores: Itzia Fabio (militante DC de Punta Arenas, @ichita), Pedro Cisternas (militante DC de Concepción, @pedrocisternaso), Edmundo Bustos (militante DC de Valparaíso, @edmundobustos).

16:00 Cierre

jueves, 13 de enero de 2011

Declaración Pública: Colegio de Dentistas analiza encuesta Futuro Laboral y situación de la carrera de Odontología

Jueves, 06 de Enero de 2011

En los últimos días, dos hechos relevantes nos permiten referirnos a la situación actual y futura de la profesión. Por un lado, la encuesta Futuro Laboral, del Mineduc, que analiza la empleabilidad de 181 carreras profesionales y técnicas. Por el otro lado, la postulación que miles de nuestros jóvenes realizan esta semana a las universidades, muchos de los cuales elegirán la carrera de odontología.

Ante estos hechos, afirmamos lo siguiente:

  1. Odontología sigue siendo una de las 10 carreras con mayor empleabilidad del país (94%) al primer año. Esto se debe a la evidente necesidad que el país tiene de acceso a la salud bucal y al buen trabajo de nuestras facultades.
  2. En la misma línea, Odontología es una de las 5 carreras con mayor nivel de retención al cabo del primer año de estudios (86%).
  3. La rentabilidad de la carrera (inversión versus ingresos) es negativa. A pesar de que 2 de los 5 programas de estudios más caros del país son de Odontología y de que la totalidad de las carreras tienen aranceles superiores a $3 millones, nuestra carrera está recién en el lugar 16 de ingresos al cabo de los primeros cuatro años de ejercicio profesional ($1.294.953 brutos en promedio).
  4. Llama poderosamente la atención la significativa brecha de ingresos entre nuestros jóvenes colegas. Mientras al cuarto año de ejercicio profesional el 10 por ciento superior recibe ingresos promedios mensuales por $1.951.581, el 10 inferior apenas alcanza a $610.015.
  5. El alto nivel de empleabilidad que hoy tiene la carrera podría cambiar en los próximos años, puesto que el número de titulados actual (615 en 2009) tendrá un crecimiento significativo en los próximos años, como consecuencia del aumento de la oferta universitaria.
  6. Chile tiene hoy una inmensa deuda con la cobertura odontológica de sectores importantes de la población, la cual debe ser resuelta a través de políticas públicas robustas que avancen rápidamente hacia el acceso universal. Llegó el momento de tomar decisiones más ambiciosas que beneficien a la población. Sería absurdo –y éticamente inaceptable- que en algunos años advirtiéramos indicios de una saturación del campo laboral, habiendo al mismo tiempo millones de chilenos que claman por su derecho a sonreír.
  7. La encuesta Futuro Laboral demuestra la sobreoferta de las carreras de Técnico Dental y Asistente de Odontología y de Laboratorista Dental. Hemos advertido a la autoridad de la necesidad de tomar cartas en el asunto respecto a esta situación, puesto que una de sus consecuencias es generar terreno fértil para el desarrollo de casos de intrusismo profesional.
  8. En ambos casos, el sueldo al cabo del cuarto año de ejercicio no supera $301.070, con una empleabilidad que no supera el 50 por ciento.
  9. El Colegio de Cirujano Dentistas de Chile A.G. cree que debe haber políticas públicas que aborden, al menos, el acceso universal de la población a la odontología y la regulación de las carreras técnicas sin campo laboral vinculadas con la profesión.
  10. Del mismo modo, nuestro colegio considera que el debate sobre la realidad laboral de la profesión no sólo es ineludible, sino que debe dar lugar a acciones unitarias que permitan a la profesión salir fortalecida de esta época de evidentes transformaciones.

Santiago, enero de 2011.

martes, 11 de enero de 2011

"Un fracaso inexorable" Tomás Jocelyn-Holt

El PDC acaba de tener su junta nacional. Al comenzar su gestión, Ignacio Walker subió expectativas. Habló de movimiento por la renovación. De oposición inteligente. A muy poco andar esas expectativas cambiaron. Ahora invita a juzgar su gestión por su desempeño municipal y coloca el umbral muy cerca del actual número de alcaldes de la DC. Al igual que todas las gestiones anteriores, baja la vara para no exponerse a los efectos de un devenir más complejo que sus promesas electorales y aplaca cualquier crítica con la droga de candidaturas y cargos menores. Ninguna estrategia para revertir la amenaza a los partidos dominantes que la confianza casi ciega en el desempeño personal y la magia que supondría presentarlo así a un auditorio descreído que ya ha escuchado la misma música por años.

Sin embargo, el país ya refleja una dispersión que es imposible ignorar. La Democracia Cristiana, que culturalmente podría aspirar a un quinto del electorado, hoy no es ni siquiera la mitad aún a pesar que tiene un número de senadores y alcaldes que supera su peso real. Ese elenco de cargos no le ha sido útil para hacer la diferencia y generar la expectativa para retomar la conducción del país.

La tentación de la fuga hoy es irresistible con candidatos independientes que logran 20% de los votos e inscriben partidos propios. Ni siquiera la apuesta por el desgaste de Piñera garantiza una mirada de mediano plazo ante un gobierno que aprendió de la misma Concertación la fórmula de subsidio por aquí, spin por allá y juego por el margen electoral de un país empatado. Por último la apelación por refundar la Concertación tampoco recupera una diáspora democratacristiana que ya se fue de la Concertación y que no tiene ningún interés por volver.

A pesar de lo anterior, nuestros encuentros partidarios transcurren bajo el embrujo de tres cinismos. El primero es la beatería de la Concertación profesada por muchos de los que se opusieron a ella en sus comienzos. Levantar sospechas de camino propio es la mejor manera de amedrentar a críticos. El segundo cinismo es la gárgara de la lealtad por quienes no ofrecen lo que exigen. Yo mismo sufrí a un senador hacer campaña por un contrincante extra-concertación y que exigió expulsar a H. Sabag apenas tuvo una opinión distinta en materia anti-terrorista. La lealtad es un fetiche que se tira según lo que cada cual entiende por tal más que un sentimiento espontáneo de una comunidad de valores. Por último, está el cinismo centro-izquierdista. El mismo que permite privatizar sanitarias bajo Frei y escandalizarse si otro hace lo mismo con las facultades que le dio Lagos. O el que permite usar el congreso ideológico de la DC para justificar el cambio de opinión del presidente del PDC sobre el voto obligatorio aún a pesar que se haga el leso de lo que ese mismo congreso dijo sobre educación, energía nuclear, etc.

Mientras, el resto de la izquierda intenta reagruparse y hace su pega. Ahí nadie hace tremendos alegatos por la Concertación. Bachelet dejó de herencia no sólo el gobierno de Piñera sino tres grupos socialistas que tienen vasos comunicantes entre si y cuyos desacuerdos públicos no son más que reacomodos históricos de una cultura política que no necesita apelaciones disciplinarias. El desafío entonces es convencer a MEO de ir a una primaria a la que él acudirá solo si la puede ganar. Si no se pasa de idiota.

Y el PDC acepta gustoso una primaria en la que está condenado de antemano. Si la gana, esos tres grupos socialistas siguen separados y la sangría por debajo minará cualquier supuesta lealtad a favor de ese candidato común. Si la pierde, mejor. La izquierda se reagrupa y el PDC le resuelve su problema, renunciando a presentar candidato y dejando al 20% potencial del país sin expresión política. Algunos se molestan cuando les digo que nadie fuera de Chile cree que podemos ganar esa primaria, pero así es. Lo que significa que no sólo no vendrán extranjeros a endosar a nuestros líderes sino que Chile se plagará de extranjeros que dirán que estamos locos y no sólo será Aznar.

Ni siquiera insinuar usar la plancha de alcaldes para acumular fuerzas propias. Esta directiva quiere postergar el debate de alianzas hasta después de la municipal, cuando ya no tenga su principal herramienta de negociación y cuando no tenga tiempo de reaccionar por el desenlace inevitable. La elección municipal no tendrá el impacto que la directiva DC cree en la presidencial. Ya Lavín despejó ese mito.

Entretanto la DC le entrega la segunda autoridad del país a Guido Girardi, quien reemplazará al Presidente en caso de muerte. Un sujeto que no cree en la Concertación. Que tampoco respeta acuerdos y con otra agenda. Los DC austriacos tuvieron el mismo problema con Jorg Haider: cómo una minoría usa una plataforma amplia, que no podría por sí sola, y a cambio de nada.

La DC hoy no arbitra nada. No morigera a otros ni nadie cambia su opinión por lograr su respaldo. Ni en el AVC, aborto, educación, temas fiscales. Todo su afán se reduce a barajar popularidades presidenciales que no aparecen por ningún lado. Tampoco la DC aparece como un garante de una diversidad de identidades sociales de la cual ella es una más. Hoy es “trabajar Concertación hacia adentro”, como lo dijera Víctor Maldonado. Aún así Huneeus apela por perder temor al camino propio. Andrés Zaldívar clama por un espacio político más líquido y hasta Ricardo Hormazábal se queja de que el acuerdo con el PC fue inútil. A confesión de parte, relevo de pruebas.

En síntesis, son las prioridades de esta gestión. Su incapacidad para jugarse por armar una coalición después de una elección general en vez de acuerdos pre-electorales y su total desinterés por elaborar una estrategia de recuperación de toda la diáspora democratacristiana que se ha ido y que requiere dedicación propia. Todo ello mina su credibilidad. Le quita convicción y consume el poco tiempo que tiene para producir resultados…. por mucho que lo diga con una sonrisa.

viernes, 31 de diciembre de 2010

www.pdc.cl Una nueva herramienta para nuestro Partido

Cuando ya se acerca vertiginosamente el fin del "año del bicentenario", año en el cual nuestro pueblo puso a la derecha en "La Moneda" y que, además, nos mostró las falencias y desigualdades que nuestra sociedad tiene. Veo con agrado la nueva cara de la página del PDC.

Ustedes pensarán que no es un buen motivo para escribir cuando el final de un año, una década, la primera del Siglo XXI, se acerca. Pero debemos asumir que también es el inicio de otra década, de otra etapa. Aquella en la cual el pueblo de Chile nos puso a prueba. Ser capaces, desde la oposición, de buscar las causas de nuestra depresión electoral. Signo que representa una serie de eventos ocurridos o no que fueron asentando el divorcio del PDC con el ciudadano común de Chile, ese que siempre nos apoyó y que nos fue dando señales que no supimos o no pudimos ver.

Esa nueva etapa, con dirigentes, nuevos o antiguos, ratificados por la militancia, pero con grandes y hermosas tareas por hacer, entre otras:
  • Reunir a los militantes en torno a nuestra Identidad partidaria, entendiéndola por encima de grupos, lotes, movimientos u otros de índole interna.
  • Reencantar a la población, especialmente a los mas jóvenes, con la política, entendida como un Servicio a la Patria.
  • Buscar propuestas que podamos poner en común con otros partidos y movimientos para construir mayorías estables, como lo fue la Concertación, con el objeto de luchar contra los males que aún nos acechan: la desigualdad, la discriminación, el centralismo, entre otros.

Por eso saludo a la nueva página del PDC en esta nueva etapa, con la esperanza de que que nos ayudará a reencontrar al partido que se hará cargo de encabezar, junto a otros, una nueva Sociedad mas justa, inclusiva y amable para todos los chilenos.

Salud a

http://www.pdc.cl/
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Braulio Contador Peña
Peñaflor

sábado, 16 de octubre de 2010

A 75 AÑOS DE LA FUNDACIÓN DE LA FALANGE NACIONAL MARIANO RUIZ-ESQUIDE / RICARDO HORMAZÁBAL / RODOLFO FORTUNATTI




Estimados camaradas:

Nuestra historia y trayectoria

El día 12 de octubre de 1935, hace 75 años, se fundó la Falange Nacional, una de las vertientes más poderosas de las que dieron vida, en 1957, al PDC. Sus militantes se consideraban misioneros de una cruzada nacional que, con apego estricto a los ideales democráticos y basados en principios cristianos, libres de integrismo religioso, se comprometían a construir un Orden Nuevo.

Así lo describió un observador:

“Habiendo luchado para derrocar una dictadura, los jóvenes no podían tragar el desenfrenado liberalismo que dominaba al Partido Conservador en lo social y económico”1.

El camino fue largo y complicado, pero porque fueron consecuentes, perseverantes y coherentes,el pueblo chileno les entregó su confianza en distintos niveles y grados. ¿Tenemos los militantes de la DC del 2010 la misma actitud?

La respuesta mayoritaria pareciera ser negativa. La caricatura de Quino que ilustra este documento pareciera representar nuestra situación actual y la de otros partidos. Tenemos casi la misma votación que tuvimos en 1957, y hemos regresado al punto de partida de la discusión central que se abrió aquel año. Había grandes acuerdos. En lo doctrinario, la filosofía cristiana y la doctrina social de la Iglesia eran aceptadas en forma unánime, ayer y hoy. En 1935 y en 1957 se enfrentaban unitariamente a una jerarquía católica conservadora que ocultaba las encíclicas sociales, aquellas que desde fines del siglo XIX denunciaban los abusos del capitalismo y sólo se referían a las nefastas opciones que el marxismo ofrecía. Había una visión compartida respecto a la necesidad de promover un partido no confesional, a fin de no repetir la triste experiencia del partido Conservador chileno. Un programa de profundización de la democracia en todos los ámbitos, y de concreción de una justicia social real, era también compartido ampliamente. En la década del 30, fuimos los primeros y únicos en hablar de Reforma Agraria y los que la hicimos en los sesenta. La necesidad de impulsar la integración latinoamericana para consolidar la paz, dejar atrás las heridas del pasado y construir sociedades más justas, era una aspiración compartida por todos los sectores. Las diferencias se daban en lo estratégico y en lo electoral.

¿Se construía un partido de centro o uno de vanguardia? ¿Buscábamos unos caminos electorales y políticos solos, o nos aliábamos con la derecha o con la izquierda? Eduardo Frei Montalva pidió por carta el apoyo de los partidos Conservador y Liberal para su candidatura presidencial de 1958. El primero se lo dio, pero el segundo, por un hecho fortuito, se lo negó, impidiendo el acuerdo que habría llevado a la DC a ser otro partido más de centro-derecha, como hay muchos en el mundo.

La polarización que produjo la Revolución cubana en los años sesenta, y la nueva estrategia que desplegó Estados Unidos para enfrentar a la desparecida Unión Soviética, nos convirtieron en el partido que propició el cambio profundo de la ideología capitalista y de las estructuras culturales, económicas y políticas que consagraban “el desorden establecido”, según denunciaba la Iglesia Católica en esa década. Crecimos porque fuimos la fuerza del cambio, la fuerza de la justicia social con impecables títulos democráticos. Porque fuimos fuerza emancipadora. Porque conquistamos la dignidad del campesino, impulsamos el ascenso social de los más pobres, promovimos los Centros de madres, las Juntas de Vecinos, y las organizaciones culturales y deportivas.

Por iniciativa de nuestro querido Radomiro Tomic, creamos la Junta de Auxilio Escolar y Becas, proyecto que fue aceptado por Alessandri, y ampliado por el Presidente Frei. Interpretamos los anhelos y creamos oportunidades de progreso para la clase media: el SERMENA en Salud, las asociaciones de Ahorro y Préstamo para la vivienda, la reforma educacional y la ampliación de recursos y el arancel diferenciado en las Universidades. Asimismo, promovimos el Estatuto Docente para los profesores, y brindamos a los jóvenes la oportunidad de convertirse en actores de su propio futuro. Concretamos acuerdos de integración tan valiosos como el Pacto Andino, y fuimos firmes defensores de las instancias internacionales regionales y universales para superar los conflictos que generaba la Guerra Fría. Defendimos una política antiimperialista y rechazamos las intervenciones de Estados Unidos y de la Unión Soviética en diferentes puntos del globo. Por eso, el desarrollo de acciones comunes en nuestro continente despertaron la furiosa reacción de Nixon y Kissinger, quienes con la ayuda de sectores de derecha y de uniformados chilenos, promovieron un golpe de Estado en 1969 en contra de nuestro Gobierno, intento que fracasó por el gran rechazo interno que generó y por el apoyo de sectores políticos europeos y americanos gravitantes.

Leímos acertadamente los condicionantes internacionales y nacionales de fines de nuestro Gobierno, el de nuestro inolvidable Eduardo Frei Montalva, cruelmente asesinado por la dictadura de Pinochet. Por ello, propusimos la unidad política y social del pueblo, que la izquierda dirigente de entonces rechazó de una manera irresponsable.
¿Cuánto dolor le habríamos ahorrado a la Patria si nos hubiesen acompañado en la propuesta?

Incluso cuando perdimos la elección presidencial de 1970, ganamos el futuro. Derrotamos a los marxistas y a la derecha en las organizaciones estudiantiles de enseñanza media de todo el país, y reforzamos nuestra presencia en las universidades. Ganamos la CUT nacional y varias regionales, así como el gremio de la salud, y nos hicimos influyentes en los Colegios Profesionales.
Fuimos oposición popular, constructiva y serena, hasta que la polarización creciente hizo explotar la democracia.

Las diferencias que tuvimos respecto del Golpe de Estado, se fueron acotando en una lucha común por los derechos humanos y la reconquista de la democracia. Ninguna otra fuerza política jugó un papel tan relevante en ese proceso. Los jóvenes, los profesionales, los trabajadores, los intelectuales, confiaron en nuestro liderazgo para defender los derechos conculcados y respaldaron nuestras propuestas de lucha pacífica para retomar el camino civilizado. Encabezamos los dos primeros gobiernos democráticos, siendo claves para pagar las deudas pendientes en derechos humanos y atraso económico. Adicionalmente, aprendiendo del pasado, fuimos solidarios y abiertos con nuestros aliados y leales adversarios de la derecha y del Partido Comunista.

A lo largo de esta larga lucha, algunos nos abandonaron. En 1969, el MAPU, por su opción marxista leninista. En 1971, la Izquierda Cristiana y su inconsecuencia política ―impostura ideológica la calificó por entonces el maestro Jaime Castillo Velasco―, y, después del 11 de septiembre de 1973, los que respaldaron la dictadura de Pinochet, contradiciendo el ser más profundo de nuestro pensamiento e historia. Recientemente, un pequeño número de los nuestros, siguiendo personalismos y ambiciones desmedidas han pactado con la derecha que hoy gobierna.

¿Cuál es el denominador común de todos ellos? Sólo el fracaso. La caída, pues no hay posibilidades en Chile de construir una fuerza poderosa de cambio, inspirada en el humanismo cristiano, fuera de la Democracia Cristiana.

Chile del 2010

Esta etapa histórica requiere respuestas apropiadas a problemas urgentes.
En primer lugar, los desafíos del cambio de época que vivimos y que se expresan en el debilitamiento del sentido de solidaridad, de participación, de justicia social, en la creciente desigualdad entre una minoría que se enriquece de manera desproporcionada, y todos los demás sectores mayoritarios que viven con creciente dificultad.

En segundo lugar, las tendencias conservadoras resurgen con fuerza en amplios círculos de la Iglesia, con gran poder económico y político. Hay un progresivo abandono del gran avance que el catolicismo construyó con el Cardenal Raúl Silva Henríquez y que inundó de aire fresco el tiempo dictatorial. Por ello se valoran más los esfuerzos y aportes relevantes de algunos sacerdotes y obispos que reman contra esa corriente.

En tercer lugar, los partidos políticos aparecen ausentes de la promoción de proyectos nacionales que trasciendan el oportunismo personal, y se perciben como plataformas de poder personal o grupal, con dependencia perversa de grupos empresariales que los manipulan para servir sus intereses. Se ha perdido el perfil propio de las fuerzas que, como la Democracia Cristiana, tienen principios y propuestas válidas, según lo demuestran los acuerdos del Quinto Congreso celebrado
el 2007, lamentablemente no implementados por ser opuestos a los dogmas liberales de algunos políticos y tecnócratas con gran influencia en las altas esferas de nuestros últimos gobiernos.

Aprender de los errores

Estudiar las razones de nuestra derrota electoral del 2009 es imperioso; para aprender, no para recriminar. Algunos camaradas sostienen que nuestra crisis se debe al hecho de que no habríamos sabido dar respuesta a los cambios que nosotros mismos impulsamos en los últimos veinte años, y que la Democracia Cristiana no habría sido capaz de entender que existe una clase media que rechaza la intervención del Estado, y que sólo aspira a que se la deje progresar por sí misma.
Así se puede leer en el siguiente fragmento:

“La realidad de una mayor autonomía de las personas y de la sociedad civil (y la demanda en un mismo sentido de una menor injerencia del Estado en el plano económico) parece ir acompañada de la aceptación explícita o implícita de una economía abierta, de mercado… Estos cambios culturales han acentuado el individualismo y el consumismo”

El autor consigna que esto es resistido por partidos como la DC chilena.2 .Para estos camaradas otro elemento nuevo es

“… el protagonismo de un actor empresarial caracterizado por una elevada autoestima, que reclama (y ya lo ha conseguido de muchas maneras) una nueva legitimidad social. Este sector social, no se aviene con el ethos cultural de la DC”3.

Ellos critican que la DC se oponga a esto “producto de toda una historia y de cierta conformación ideológica y sociocultural”. Citando un reportaje de la revista Capital, afirman:

“La nueva clase media no es hija de la antigua, ya que sus rasgos son muy distintos y se diría que es hija de la generación espontánea asociada a la dinámica del desarrollo.”

En síntesis, la DC sería responsable de haber perdido casi un millón de votos por oponerse a una economía abierta de mercado, y por no sintonizar con los cambios culturales que

“… han acentuado el individualismo y el consumismo y por no aceptar el desmedido poder de los empresarios.”

Estos sectores, que han formado parte activa de todos los gobiernos, que tienen un trabajo transversal con fuerzas liberales concertacionistas, y que, incluso, han ocupado cargos relevantes en el Partido, han criticado a la Democracia Cristiana por no haber sido capaz de representar adecuadamente a los empresarios, porque nos habríamos quedado pegados en un discurso antiempresarial. En nuestra opinión se equivocan profundamente.

Nuestra trayectoria demuestra que hemos sido impulsores de la modernización económica. Revela que hemos estimulado el desarrollo de los empresarios en los diversos ámbitos, abriéndoles espacios más allá de nuestras fronteras, como ocurrió en los Gobiernos de Frei Montalva, Aylwin y Frei R-T. ¡Cómo olvidar que nos opusimos con fuerza a la estatización masiva y al margen de la ley!

Otra cosa es que hayamos sido, seamos, y sigamos siendo partidarios del respeto a los derechos de los trabajadores, a su derecho a participar en las ganancias y a recibir un salario digno. A sindicalizarse y negociar colectivamente. Por cierto que nos duele que después de 20 años de gobiernos concertacionistas hoy exista más concentración económica que nunca, peor distribución del ingreso, más usura en la Banca, menos trabajadores sindicalizados y menos negociaciones colectivas que en los propios tiempos de la dictadura.

Por ello, creemos que la pérdida de votos y la derrota electoral tienen otra explicación. El 29 por ciento que obtuvo Eduardo Frei en la primera vuelta del 2009, se debe a un juicio crítico de los ciudadanos sobre el actuar del Gobierno, que él defendió con coherencia y responsabilidad políticas. Digamos las cosas como son. Esa clase media que aporta en impuestos casi dos meses de
sueldo cada año al Estado, debe además pagar la educación de sus hijos, el creciente costo de la salud y enfrentar el drama de vivir con pensiones equivalentes al 30% de lo que gana en actividad. ¡Esa clase media nos cuestiona por haberla abandonado!

Los gobiernos concertacionistas, especialmente los últimos dos, más allá de los logros relevantes alcanzados en diversos ámbitos, han sido los mejores para los grandes empresarios, y la concepción neoliberal de sus equipos económicos nos ha enajenado la confianza de la clase media instruida, de los jóvenes y de los trabajadores, sin obtener la adhesión de los beneficiados principales y de su clientela, que votan arrogantemente por la derecha. Nuestros antiguos votantes anulan o votan en blanco, sumándose a casi tres millones de chilenos que se niegan a inscribirse.

La realidad muestra que estos cambios han sido promovidos por nuestros gobiernos, por la influencia decisiva que los sectores ideológicos liberales o neoliberales han tenido en ellos, y no porque se hayan aplicado las ideas que los partidos han propuesto. Ningún acuerdo del Congreso del PDC de 2007 se implementó en materia de Salud, Educación, Previsión, participación, mejor distribución del ingreso, rebaja de impuestos para las regiones, las PYMES, la clase media y alzas de impuestos para los más ricos. Incluso más, estos sectores se opusieron a que el programa de Eduardo Frei Ruiz-Tagle incluyera un alza de impuestos, que hoy, hasta la derecha ha debido aceptar. Adicionalmente, los más preclaros representantes del neoliberalismo concertacionista, y democratacristiano en particular, ocupan cargos destacados en la Banca, los seguros, las AFP y las Isapres.

La actual directiva del PDC, legitimada en una votación en la que participaron poco más de 20 mil personas, no tiene un perfil liberal homogéneo, pues integra a diversos sectores. Pero ¿sentirá su núcleo liberal la tentación de imponer una línea política basada en una ideología que, como ellos mismos señalan, no es vista con agrado por la militancia? Una conducta de este tipo, ahondaría la crisis y haría más difícil la búsqueda de soluciones. La orientación doctrinaria, la definición estratégica y el tipo de partido que debemos ser, requieren ser definidos de un modo racional, democrático y muy participativo.

Somos partidarios de un partido de militantes, y no de uno de clientela. Nos interpreta un partido de vanguardia, y no uno de administración. Nos motiva un partido de proyectos valóricos, con respuestas programáticas serias y fundadas que, teniendo como horizonte el Bien Común, privilegie los intereses de los sectores populares y de la clase media, y no sirva como instrumento de los intereses de los poderosos. La Democracia Cristiana es un partido de gente honesta, que no puede ser manejada por los que tienen dinero o se ponen al servicio de esa minoría.

En esta concepción no son aceptables las actitudes de parlamentarios que actúan por sí solos, que tienen una concepción clientelística y de señores feudales. En estos días se aprecia que el problema no está radicado sólo en el partido, sino que es transversal. Se requieren personas libres que opten por asumir una misión, que estén dispuestas a cumplir con los requisitos que ésta les exige, y que estén preparadas para desempeñarla, aportando a la definición del camino y a su implementación, tanto cuando se gana como cuando se pierde.

Los Bomberos, la Defensa Civil, la Cruz Roja y otras entidades no aceptan a cualquiera y exigen estar disponibles para cumplir con los requisitos exigidos para tan digna tarea. Si la política es una de las más hermosas expresiones de la caridad cristiana, en la que se opta libremente por participar, y los valores y la filosofía democrática legitiman a una organización que usa la democracia interna para estudiar y debatir propuestas, ¿por qué no exigir a sus militantes conductas acordes con principios y programas democráticamente adoptados?

Sin odiosidades ni agresiones, optamos por un partido de militantes activos en el mundo real, en las organizaciones existentes, y en las que se creen. Educándose para servir a su prójimo, siendo los primeros en ofrecerse para las tareas, y los últimos para disputar los cargos. Abiertos para mostrar el origen de los recursos que usan, y categóricos para rechazar y denunciar los intentos de corrupción.

La Concertación necesita un cambio profundo en sus propuestas y en la manera de relacionarse. En lo programático, y hasta que no se celebre el 6ª Congreso del PDC, deben aplicarse las propuestas que nuestro Frente de Profesionales elaboró para la campaña presidencial, y que no fueron mayormente consideradas. Allí se plantean propuestas contra los abusos del sistema de Isapres, recientemente abordados en una sentencia del Tribunal Constitucional. Promovemos la reforma del sistema previsional que presenta jubilaciones promedio de $171.000, cerca de un tercio de las que paga el antiguo sistema, a un costo usurario, partiendo por una AFP del Estado. Necesitamos ampliar el Servicio País a los profesionales de la Tercera edad que están en condiciones de aportar su experiencia en las zonas pobres y fortalecer sus misérrimas pensiones. Abrir espacios a los jóvenes ampliando las becas en la educación superior, rebajando sustancialmente la tasa de interés de los préstamos universitarios y estimulando los Pueblos Jóvenes, donde con subsidios para viviendas, capacitación y adaptación, cambiamos el horizonte de los matrimonios jóvenes, reduciendo los riesgos sociales que enfrentan y que es un estímulo fuerte para la delincuencia y drogadicción.

Necesitamos renovar nuestro compromiso con las organizaciones sociales, asumiendo sus legítimas demandas y dándoles derecho a voto por derecho propio en nuestras Juntas Nacionales, Regionales y de todo nivel, como era antes de la dictadura. En especial, debemos participar activamente en la defensa del empleo, ante los más de 4 mil despidos que el Gobierno de derecha ya ha concretado, y ante los miles que se avecinan al final del año.

Debemos enfrentar los monopolios de los medios de comunicación, aprovechando las nuevas condiciones que genera la opción por la TV digital. Debemos estimular y respaldar las acciones que las universidades que tienen concesiones vitalicias se involucren activamente en el medio y, junto a TVN refuercen el pluralismo y a la cultura. Optamos claramente por incrementar los fondos para el desarrollo de las regiones, utilizando los más de US$ 50.0000 millones de dólares que las AFP toman de los ahorros de los trabajadores para especular en el exterior.

Asimismo, debemos dar satisfacción a los requerimientos de energía del desarrollo chileno, mediante el estímulo a las energías renovables, no contaminantes ni de alto riesgo para las actuales y futuras generaciones. Debemos reforzar nuestra política de integración latinoamericana, con primera prioridad con los países limítrofes, enfatizando medidas que faciliten el intercambio humano y comercial. La promoción de la democracia, de la paz y de los Derechos Humanos en todo el mundo, debe seguir teniendo un papel especial en nuestras acciones.

En lo interno, el PDC necesita profundizar el diálogo y fomentar la reactivación de nuestras estructuras comunales, punto de encuentro de nuestra variada composición y factor de irradiación en el medio local. En los dos años que vienen no hay elecciones, por lo que se facilita la realización de encuentros para definir las políticas nacionales, regionales y comunales, culminando con el Sexto Congreso que, conforme a los Estatutos, corresponde celebrar el próximo año.

Particular relevancia tiene la política que definamos para fortalecer la Concertación ya que, si lo hacemos bien, podemos derrotar a la derecha en la próxima elección presidencial. No es un secreto que muchos militantes de los partidos aliados no votaron por Frei y que apoyaron a candidatos de otras fuerzas, cuando sólo había un DC en la lista. Más allá de la leal y madura conducta de dirigentes concertacionistas de esos partidos, es necesario que nuestros aliados comprendan que impulsar con todos los medios el debilitamiento de la DC produce un resultado negativo para toda la Concertación y no consigue abatir a la DC. Las elecciones del año pasado lo prueban. La derrota de Frei permite que se elija democráticamente al primer gobierno de derecha en 50 años. La falta de apoyo a la DC no le impide a nuestro partido elegir un gran número de senadores y diputados, viéndose afectada la Concertación que no logra el doblaje en ningún distrito, facilitando así un gran logro para el PC que elige 3 diputados. La conclusión es clara: debilitar a la DC es un grave error que facilitaría la permanencia de la derecha en el Gobierno.

Tampoco nos parece que la solución a los problemas de personalismo que vivimos pase por realizar primarias en todos los casos. El acuerdo dado por la actual dirección del PDC a ese criterio debe ser cambiado, ya que produciría un efecto muy negativo en las próximas elecciones municipales, afectando las legítimas expectativas de nuestros actuales Alcaldes o de las personas que compitan en las comunas en que su máxima autoridad es DC. Todos estos años hemos aplicado el criterio del que tiene mantiene, con la flexibilidad necesaria para enfrentar situaciones especiales, ética, políticas o de otra índole. Un acuerdo como el que se firmó el 5 de octubre pasado no fortalece a la Concertación; sólo crea un modelo para facilitar el tres contra uno, o cuatro a uno, si se involucra al PC de una manera no apropiada, lo que le hace daño a todos, pero, principalmente, a la DC, profundizando las dificultades. Nadie puede tener dudas. Somos concertacionistas, por edad ―Mariano y Ricardo desde 1969―, pero no renunciaremos jamás a aplicar criterios políticos para enfrentar situaciones de esa índole, y una DC fuerte es requisito esencial para la fortaleza concertacionista.

Nuestra fe y esperanza

Hacia fines de los años sesenta, construimos un tríptico que nos dio fuerzas para vencer la adversidad y ganar para el Partido Demócrata Cristiano un lugar de privilegio en el corazón y la mente de los jóvenes, los trabajadores y los profesionales. Como orientación esencial que nos fortalezca espiritualmente, lo actualizaríamos para dar una respuesta clara a una pregunta precisa: ¿Qué es ser DC?

  • Doctrinariamente, es ser cristianos, inspirados en el concepto de amor al prójimo como idea central;
  • Ideológicamente, es ser comunitarios, promotores de un cambio cultural, social y económico para promover personas solidarias y organizaciones activas ; y
  • Políticamente, es ser actor en una fuerza de vanguardia, que estudia, critica, propone, anuncia y construye cada día el presente y el futuro.

Para resolver democrática y fraternalmente las legítimas discrepancias, necesitamos el Congreso del Partido. Para escucharnos con afecto y argumentos. Para decidir, con fundamentos y con la participación informada y activa de los militantes, la orientación del Partido en los próximos 4 años.

Por ello, de manera respetuosa y pública exhortamos la Directiva Nacional del PDC para que de los pasos necesarios para convocar al Sexto Congreso Nacional de la Democracia Cristiana para octubre o noviembre del 2011, y se elija desde ya su Comisión Organizadora.

Si las ideas que defendemos pierden en el próximo Congreso, acataremos, como siempre, la voluntad mayoritaria y seguiremos trabajando en las áreas en que la vida nos lleve para tratar de ganar en el próximo. Esperamos que si son otros los que pierden hagan lo mismo.

Recogiendo el llamado del Obispado Latinoamericano, con alegría, con fe y sobre todo con mucha esperanza, los invitamos a ser anunciadores de buenas nuevas y no profetas de desastres.

Fraternalmente,

Mariano Ruiz- Esquide J.
mruiz@senado.cl

Ricardo Hormazábal S.
rhsabogado@yahoo.es

Rodolfo Fortunatti
rfortunatti@gmail.com


Chile, 12 de octubre de 2010, en el 75° Aniversario de la fundación de la Falange Nacional.


1 El PDC Chileno, George Grayson, página 108, Editorial Francisco de Aguirre, 1968.
2 Walker, Ignacio, El futuro de la DC, 1999 y artículos más recientes
3 Ignacio Walker P., El futuro de la DC, 1999, páginas141 a 143.

domingo, 5 de septiembre de 2010

"La DC que queremos, el país que soñamos" Discurso del senador Ignacio Walker al asumir la nueva directiva del PDC el 5 de Septiembre de 2010

Hace algunas semanas, en plena campaña electoral, mientras recorríamos el camino que va desde el aeropuerto de la región de Atacama, hacia Copiapó y Vallenar, junto a nuestra querida amiga Anita Quiroga, por entonces candidata a Vice Presidenta de nuestra Lista 1, del Movimiento Amplio por la Renovación (MAR), contemplábamos extasiados ese paisaje único e irrepetible del desierto florido que caracteriza a la región del norte en esta época del año.

Al comentar en días pasados con algunos amigos y amigas esa escena imborrable y sobrecogedora, tan bella como indescriptible, decidimos que esa sería la imagen que presidiría este acto, y que caracterizaría la gestión de nuestra directiva nacional en los próximos dos años: la imagen del desierto florido.

Por un lado, digámoslo francamente, porque para muchas personas, hombres y mujeres, jóvenes y no tan jóvenes, la política es como el desierto: seco, árido, y de difícil acceso. Para muchos –tal vez demasiados- la política se parece más a un desierto que a un vergel.

Por otro lado, sin embargo, algunos nutrientes de mucha potencia tendrá que contener ese mismo desierto como que, bajo ciertas condiciones de clima y de sol, es capaz de florecer en la forma espléndida que contemplamos en el norte de Chile.

Queremos transformar el desierto árido e inhóspito que muchas veces es la política, en un desierto florido. Esa es la renovación de la política que postulamos como deseable y necesaria para la política en nuestro país y en nuestro partido.

Lo hacemos con una mirada esperanzada que se alimenta de la visión y de la búsqueda del reino de Dios y su Justicia, de esa visión que nos legara con singular elocuencia el Profeta Isaías; aquella situación, utópica si se quiere, en donde el lobo habitará con el cordero y las espadas se convertirán en azadones, bajo el signo de la justicia.

Ese es nuestro sueño, esa es nuestra invitación.

Para volver a soñar en el Chile que queremos tenemos que desarrollar una gran capacidad de escucha. No habrá nutrientes que nos hagan germinar nuevamente si no somos capaces de escuchar; de estar atentos a los signos de los tiempos que nos interpelan e invitan, de las cosas nuevas (“rerum novarum”) de nuestro tiempo, es decir, de 2010 y no de 1891.

Es ese un aspecto fundamental de la renovación de la política que postulamos como necesaria y deseable, que se resume en la necesidad de una buena política, y de buenas prácticas, frente a los nuevos desafíos del siglo XXI.

Capacidad de escuchar también a los que no son demócrata cristianos ni están en la política activa pero que son nuestra razón de ser como partido: los trabajadores, las mujeres, los sectores medios emergentes y también los que se sienten parte de la clase media perdedora; en fin, los adultos mayores y, muy especialmente, los jóvenes. Queremos volver a ser un partido de jóvenes y pasar el bastón de relevo que hoy recibimos a una nueva generación política.

Queremos también escuchar a los que viven en la desesperanza, a los que se encuentran cesantes o están presos, a los que siguen sumidos en la pobreza o la extrema pobreza, a los que observan con impotencia y frustración las brechas sociales escandalosas que aún subsisten entre ricos y pobres, a los Mapuches y los representantes de los pueblos originarios que habitaron esta tierra antes de la llegada de los españoles.

Saludamos a nuestros hermanos y hermanas mapuches, y les decimos:

sus sueños son nuestros sueños.

Queridos camaradas, amigos y amigas: esta no es tarea de una persona o de una directiva. Es tarea de todos; de militantes, simpatizantes y adherentes, y de las nuevas voluntades que sepamos captar y seducir hacia el futuro.

Los nutrientes de esta tarea son los sueños e ideales compartidos, el espíritu que nos legaron nuestros fundadores, el sentido ético de la política, la necesidad de volcarse hacia y desde lo social, y la unidad interna como norma de conducta permanente y forma de relacionarnos.

Cuidemos nuestra unidad, practiquemos la fraternidad, cuidemos y potenciemos nuestros liderazgos internos, en vez de destruirlos.

La democracia cristiana es, en verdad, un gran acto de amor por Chile. Para quiénes profesamos el humanismo cristiano la política es, como nos lo dijera con voz emocionada en su última aparición en una Junta Nacional el maestro Jaime Castillo Velasco, la expresión concreta del amor al prójimo. La Política –con mayúscula- debiera parecerse a lo que les escuchamos decir a los mineros en Copiapó, tras ser contactados desde la superficie, cuando preguntaron: “¿están bien nuestros compañeros?” Nosotros queríamos saber cómo estaban ellos después de dos semanas de desgracia; ellos, en cambio, querían saber cómo estaban sus compañeros. Solo entonces procedieron a entonar la canción nacional.

Esa es la DC que queremos y el país que soñamos.

Hay aquí otro símbolo que ha estado presente en esta acto: la canción nacional, al son de las voces emocionadas de los 33 mineros de la mina San José. Y es que no puede pasarnos inadvertido el hecho de que este primer acto de la nueva directiva del PDC, en sintonía con todos los militantes del partido, a lo largo y ancho de Chile, tiene lugar en el mes de la patria, en el año del bicentenario.

Esta no es una simple coincidencia. Esa ha sido la razón de ser, primero de la Falange Nacional, y luego de la DC: servir a Chile.

A decir verdad, la historia de la DC se confunde con la historia de Chile. Somos expresión del republicanismo cristiano, que, junto con el republicanismo laico, han sido dos pilares de nuestra patria; dos pilares que hoy vemos reflejados en la Concertación de Partidos por la Democracia de la que formamos parte, punto de convergencia del humanismo cristiano y del humanismo laico, de la democracia cristiana y el socialismo democrático, en sus diversas expresiones.

“Somos la continuidad histórica de Chile”, nos dijo con voz fuerte Eduardo Frei Montalva en ese inolvidable acto en el Teatro Caupolicán, en 1980.

La movilización social, política y electoral que nos llevara al triunfo de Octubre de 1988 fue más que la unión de demócrata cristianos y socialistas, fue el Chile profundo de nuestras mejores tradiciones democráticas y republicanas, marcado desde sus orígenes por el signo de la libertad, el respeto por la ley, la vigencia del derecho, y el anhelo de justicia.

Ese ha sido, a través de nuestra historia, el “alma de Chile” del que nos hablara ese profeta de nuestra tierra, el último padre de la patria, me atrevería a decir, el Cardenal Raúl Silva Henríquez.

Históricamente hemos convocado a nuestros compatriotas a compartir nuestros sueños y forjar un futuro marcado por el signo de la libertad, la igualdad, la solidaridad y la justicia social.

Fue lo que hicimos en 1937 con el surgimiento de la Falange Nacional, que propuso un partido de nuevo tipo, “más allá de derechas e izquierdas”, reflejado en la flecha roja que dibujara Ignacio Palma Vicuña. Fue lo que hicimos en 1957 con la creación de nuestro Partido Demócrata Cristiano, definido como una colectividad de vocación “nacional y popular”. Fue lo que hicimos en 1964 con la Revolución en Libertad del Presidente Frei Montalva que fue capaz de movilizar a las grandes mayorías nacionales, sobretodo a los jóvenes, a los campesinos y a los trabajadores. Fue lo que logramos el 5 de Octubre de 1988 tras el triunfo en el plebiscito que abrió paso a la libertad y la democracia. Es lo que hemos hecho en los últimos 20 años bajo los gobiernos de Patricio Aylwin, Eduardo Frei RT, Ricardo Lagos y Michelle Bachelet, en la era de la Concertación.

Aquí estamos los demócrata cristianos. Aquí estamos para construir la patria grande con que soñaron los falangistas, la patria joven con que Frei Montalva movilizó a todo un pueblo, la patria para todos a la que nos convocó Jaime Castillo Velasco en plena dictadura militar, y la patria justa y buena a la que nos llamó el Presidente Aylwin en plena transición a la democracia.

Lo hacemos, sin ambigüedad, desde nuestra doble condición de oposición y de concertacionistas.

Que nadie se llame a engaño en esta materia: somos de oposición por voluntad popular y no estamos dispuestos a cruzar a la vereda del frente.

Eso es lo hermoso de la democracia: que el que gana gobierna, y el que pierde no se va para la casa, sino a la oposición; en nuestro caso, una oposición clara, firme y decidida, buscando afanosamente servir a Chile tras la búsqueda del bien común, único norte de un verdadero demócrata cristiano.

Queremos ser claros: cada vez que el gobierno pase a llevar los derechos de los trabajadores, incumpla sus propias promesas, o intente desconocer los logros de los últimos 20 años, bajo los gobiernos de la Concertación, seremos los primeros en levantar nuestra voz, fuerte y clara, para denunciar aquello que atente contra los legítimos intereses, aspiraciones y derechos de las grandes mayorías nacionales.

Con la misma claridad queremos decir que cuando este gobierno plantee temas e iniciativas que vayan en beneficio del país, seremos los primeros en apoyar esas políticas.

La gente no quiere que la clase política sea puro conflicto, quiere que el gobierno sea gobierno, que la oposición sea oposición, y que ambos trabajemos por el bien de Chile.

Todo lo anterior queremos hacerlo como partido y como Concertación.

En materia de política de alianzas, nuestra fórmula es muy simple: la DC sola, no puede, y sin la DC no se puede. Es esta la política que debemos proyectar hacia el futuro sobre nuevas bases y una renovada fuerza transformadora.

Lo que no podemos hacer es ofrecer más de lo mismo. Así como queremos una nueva y mejor democracia cristiana, también queremos una nueva y mejor Concertación, de cara al futuro y a los nuevos desafíos del siglo XXI, que no son los mismos del siglo XX, en la era de la globalización, que es distinta a la de la guerra fría, desde la oposición, y no desde el gobierno como ha sido a lo largo de los últimos 20 años.

Que nadie se equivoque en este punto: lucharemos desde la oposición, pero con una clara vocación de mayoría. Aspiramos a volver a gobernar sobre la base de nuevas ideas, de nuevos líderes, y de una nueva mayoría social y política.

La Concertación inició una nueva etapa. La primera etapa estuvo dada por la Concertación por el NO, que concluyó exitosamente con la elección del Presidente Aylwin tras el triunfo de las fuerza del NO en el plebiscito de 1988. La segunda etapa estuvo dada por la Concertación de Partidos por la Democracia constituida en coalición de gobierno. Esa etapa concluyó el 11 de marzo pasado, desde que dejamos de ser gobierno. Hoy comenzamos una nueva etapa, y lo hacemos desde una oposición con vocación de mayoría, en una clara perspectiva de futuro.

La Concertación a la que aspiramos es una alianza política que supo escuchar a la gente, que se dio cuenta de sus errores, que no se quedará en lamentaciones, recriminaciones, miradas nostálgicas o cuentas por cobrar. Trabajaremos para hacernos cargo de los sueños de quiénes confiaron en nosotros en los últimos 20 años, conquistando la adhesión de los jóvenes que, hijos de un mundo viejo quieren ser los padres de un mundo nuevo.

Los problemas de la Concertación no tienen que ver con la mera ingeniería electoral, sino con el progresivo alejamiento con más de 4 millones de chilenos y chilenas que ni siquiera están inscritos en los registros electorales, la inmensa mayoría jóvenes, y casi un millón y medio de personas que estando inscritos, no votan. La verdadera renovación de la Concertación está mas puertas afuera que puertas adentro. Salgamos a la calle a conquistar voluntades, especialmente de los jóvenes y de los trabajadores, de los sectores medios y de las mujeres, contagiando de entusiasmo para hacer efectivos los sueños de la gente, que son nuestros propios sueños.

Pasemos de las etiquetas, las caricaturas y los eslóganes, a la política con sentido y contenido, al debate serio y fundado en el plano de las ideas y de las propuestas, tras la búsqueda de la verdad y el servicio del bien común.

Queremos ver germinar ese desierto árido, para verlo transformado en un desierto florido, sobre la base de nuestros sueños y esperanzas, tras la búsqueda de una comunidad de hombres y mujeres libres.

Amigos y amigas, chilenos y chilenas, camaradas todos, compañeros y correligionarios. Estamos aquí porque Chile nos necesita. Hay mucho por hacer, muchas tareas pendientes y sueños por realizar. No queremos ser meros espectadores sino protagonistas del futuro. Desde ahora, desde aquí, le decimos a nuestros militantes, a los amigos y amigas de la Concertación, y al país entero:

¡¡Juventud Chilena Adelante!!

viernes, 3 de septiembre de 2010

Carta de Mariano Fernández a la militancia

Santiago, 2 de septiembre de 2010



Estimadas y estimados camaradas del

Partido Demócrata Cristiano


Mediante estas líneas deseo hacer llegar a todos ustedes un fraternal saludo en la víspera de la asunción al mando partidario de la lista triunfadora en las elecciones del 29 de agosto pasado.

A Ignacio Walker y a quienes lo acompañan en la nueva Directiva Nacional del PDC, les deseo éxito en su gestión y una feliz representación de nuestro acervo ideológico y programático en sus tareas políticas.

A todas y todos los camaradas que participaron en el proceso eleccionario, deseo felicitarlos y agradecerles que hayan cumplido con el deber ciudadano de expresar su voluntad política para elegir a las nuevas autoridades partidarias.

A aquellas y aquellos militantes que nos acompañaron en la campaña de una lista transversal, un partido para todos, una directiva 100% y una presidencia a tiempo completo, deseo entregarles mis más sinceros y fraternales agradecimientos por el empeño, el compromiso y la mística con que participaron entusiastamente en el proceso.

También deseo agradecer muy sinceramente a las y los camaradas Laura Albornoz, Pablo Lorenzini, Roberto León, Víctor Torres, Claudia Pizarro, Héctor Escobar, Pedro Hernández y Rodrigo Vega, quienes me acompañaron en la lista, por su desprendimiento, disponibilidad para emprender esta marcha y compromiso con los valores y programas involucrados en nuestro esfuerzo. Siento orgullo y admiración por la decisión de cada uno de ellos

La ex ministra Laura Albornoz y el diputado Víctor Torres, distinguidos camaradas y figuras del PDC, nos representarán en la Mesa Directiva Nacional. A ambos les deseo el mayor de los éxitos y que su gestión confirme que tenía mucho sentido el que hayan participado en nuestra lista 2.

Espero de corazón que se inicie un período de recuperación política y de apoyo popular al PDC y que dejemos en el pasado y el recuerdo la pérdida de casi un millón de votos que tanto nos ha inquietado en el último tiempo. Lo mismo vale para la disminución de nuestras representaciones parlamentarias y municipales, así como para los que se quedaron en casa, el movimiento social y los jóvenes.

Pronto deberemos completar la renovación de directivas territoriales, funcionales y de conformación de Junta Nacional próxima. Es de esperar que concurramos a estas nuevas votaciones con entusiasmo y espíritu partidario comprometido, con el objeto que esos comicios constituyan un nuevo paso adelante en el ritmo positivo de la marcha del PDC.

Los invito a continuar la superación de esquemas fosilizados de agrupación interna que le han hecho tanto daño al PDC y que, con independencia y visión estratégica, elijamos a los mejores para proporcionarle al partido representantes de calidad, imbuidos de espíritu fraternal e ideas que apunten hacia el futuro y la modernidad del humanismo cristiano.

Nacimos a la vida política para servir al país, a los más pobres, a los abandonados, a los que requieren protección y también a una sociedad que prospere con justicia e igualdad, “libre para cada uno y justa para todos”. Hemos sido un partido con grandes contribuciones a la organización social y también a la modernización de la vida nacional; por eso, hoy resulta inescapable fortalecer el mundo sindical, defender a los trabajadores, sus salarios y puestos de trabajo; pero también velar por el crecimiento económico, una mayor democratización de la política, un genuino acceso a la cultura y una clara protección del ambiente que nos rodea. Estos postulados tienen, por supuesto, efectos en diversos sectores de la vida pública como son educación, salud, vivienda, seguridad social, economía, finanzas públicas, energía, etc.

Finalmente, deseo reiterar el compromiso de trabajar porque el PDC se constituya en un referente importante para millones de chilenos, cuyas aspiraciones a “una patria para todos” aún no se concretan en plenitud. La Democracia Cristiana tiene aún tareas muy importantes que realizar para el progreso y desarrollo de Chile. En estos días en que iniciamos las celebraciones del Bicentenario de la Independencia Nacional deseo terminar este saludo con dos frases de uno de los intelectuales fundamentales de nuestra lucha por la libertad en 1810. Camilo Henríquez, sacerdote de la Orden de los Frailes de la Buena Muerte, autor de una copiosa obra periodística y política en esa época, entre muchas ideas, expresó que “el deseo de la libertad se acompaña siempre con el de la igualdad” y “la salud del pueblo es la ley suprema”. Considero que ambos textos son inspiradores y tiene plena vigencia en nuestros días.

Fraternalmente,

Mariano Fernández Amunátegui